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Portada Informa: El juego 4 de la Final NBA, fue historia, escoba y funeral

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Como si fuera un presagio de quien tocaría la música en el velorio, fue Stephen Curry que inauguró el marcador con dos puntos a la salida de un rebote. Con 9.48 del primer cuarto por jugar, ya los Warriors dominaban el score y aparecían arriba 8-3. Carlos “Coach” Morales tuvo en ese instante su primera acertada premonición fúnebre. “Ojalá no se habrá el juego antes de la primera mitad, si Golden State le saca demasiada ventaja, es posible que Cleveland diga ‘para que esforzarnos si ya sabemos el resultado”. “Si, será como intentar escalar el Everest en bicicleta”, le anotó Martin. Escriban en su agenda lectora esta parte de la columna, más adelante podrán constatar que tuvieron razón.

Con 9.23 por delante Tyronn Lue pidió su primer tiempo muerto. “Olía mal el ambiente en Cleveland” y Bruno Altieri explicó la razón en su primer concepto “twistico” de la noche

Para colmo, Cavaliers acumulaban errores y desaciertos en los dos tableros, apenas dos de diez de campo con 7.37 por jugar. Mientras tanto en la vereda de enfrente, apareció temprano Andre Iguodala en lugar de Klay Thompson que ya sumaba dos faltas en una mala noche y JaVale McGee se mantenía en el rectángulo. Con esos dos en el equipo (Iguodala y McGee), “hoy no juega el escuadrón de la muerte”, afirmó Álvaro Martin. No parecía necesario esforzarse, a esa altura, Golden State tenía todo bajo control. Sin embargo apareció el primer espejismo de la noche.

Con 6.37, ¡por fin apareció el triple de Kevin Love tras pase de LeBron, los dueños de casa recostaron en el marcador, pero duró nada. Los errores y una seguidilla letal de triples, que Álvaro bautizó como “los tres tristes triples de GS”, le permitieron la ventaja cómoda de 9 puntos con la que terminaron el primer cuarto: 57% fue el acierto de GS, 33% el de Cleveland. Es posible que ya en ese momento, algun fanático de los Cavs se haya retirado anticipadamente del Quicken Loans Arena. No era para menos como lo escribió Sebastián Martínez Christensen en el primer tuit de la noche

 

Cleveland comenzó bien el segundo cuarto. Pero fue un “bien” bien chiquito. Stephen Curry estaba en su día festivo. Todo le salía a la perfección y a cada amague de Cleveland, volvía a poner las cosas en su lugar. Para colmo, defensivamente Cleveland se mantenía al borde del horror.

 

Tan desconectado se veía Cleveland que por momentos contagiaba a sus rivales y aparecían entonces algunas de las mejores anécdotas del juego, como ese intento de tres puntos de Andre Iguodala que pasó a “media milla” del aro y en un arranque de espontaneidad narrativa, Álvaro Martin lo describió a ese disparo terrorífico como “un objeto volador no identificado”. ¡Había que ver la cara de Iguodala, cuando se enteró del rumbo del balón”

 

 

No solo Iguodala falla a esa altura del segundo cuarto, Klay Thompson cometió tan temprano su tercera falta y el “Coach” Morales entendió que ya no quedaban dudas sobre “la falta de ritmo con la cual Thompson había llegado al juego”

“A río revuelto ganancia de pescadores”. Esa no falla. Cleveland aprovechó la confusión y con una volcada de LeBron consiguió pasar en el tanteador (39-38). El breve momento de felicidad se sumaba al único acierto defensivo de los locales: “Hoy no vemos a Durant, apuntó Fabricio Oberto y el trabajo defensivo de Cleveland tiene mucho que ver con esa ausencia”, opinó Oberto.

Pero claro, la alegría duró nada, Curry había entrado enchufado y no demoró en llegar a los veinte puntos, cosecha que llevó al equipo a terminar el segundo episodio con una ventaja de 9 puntos (61-52) coronada con un triple tan espectacular como poético. Y ahora, para colmo, llegaba el tercer cuarto, el que ya se sabe a quién le pertenece siempre por derecho propio.

 

El cuarto comenzó con la tercera falta personal de LeBron por un agarrón a McGee debajo del tablero y de paso se enojó con el juez. Era parte de ese color triste que tuvo esta final. Los ojos puestos en el “Rey”, quizás, para retener en las retinas cualquier cosa que hiciera en el que se presumía era su último juego con Cleveland. A LeBron James los fanáticos querían verlo en cualquier equipo, menos en los Cavaliers.

 

Tyronn Lue pidió un nuevo “tiempo muerto” con GS arriba por trece puntos y nunca mejor utilizada esa palabra “muerto”. “Esta cancha parece más un funeral que un juego de final” se quejó el “Coach” Morales, mientras la televisión mostraba un primer plano de LeBron en medio de una furiosa arena a sus compañeros.

Pero poco adelantó, el propio James falló su ¡primer intento de triple” con poco más de siete minutos por jugar del tercer cuarto. Por si algo le faltaba, casi enseguida cometió su cuarta falta cuando los Warriors ya le sacaban 18 puntos de ventaja (81-63) Los errores defensivos y la falta de acierto del equipo se sumaban a la mala noche de un LeBron que a esa altura solo estaría deseando terminar con la pesadilla

F.T. ESPN.