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Moscú. Alexandr Pichushkin, conocido como el “Maníaco del Martillo” y considerado uno de los asesinos en serie más notorios de Rusia, ha manifestado su disposición a confesar 11 asesinatos adicionales, según informó este sábado el Servicio Penitenciario Federal ruso (FSIN).
Pichushkin cumple cadena perpetua por el asesinato de 48 personas y tres intentos de homicidio. Su anuncio se dio a conocer tras una cooperación entre el FSIN y la Dirección de Investigaciones Criminales del Ministerio del Interior, aunque las autoridades no revelaron más detalles sobre los nuevos casos.
Los presuntos crímenes adicionales habrían ocurrido en el distrito de Bútovo Norte, en Moscú, lugar donde el asesino perpetró muchos de sus ataques entre 1992 y 2006. Su método era siempre brutal: golpeaba a sus víctimas, en su mayoría hombres y mujeres vulnerables, con un martillo, y luego arrojaba sus cuerpos a pozos de alcantarillado.
Conocido también como “el ajedrecista asesino”, Pichushkin tenía como objetivo cometer 64 asesinatos, una por cada casilla de un tablero de ajedrez. Tras cada crimen, regresaba a su casa y marcaba una casilla con una moneda. Según su propio testimonio durante el juicio, de no haber sido detenido, habría continuado matando.
Nacido el 9 de abril de 1974 en Moscú, su infancia estuvo marcada por el abandono de su padre y una estrecha relación con su abuelo, con quien aprendió a jugar al ajedrez. Tras la muerte de su abuelo y un accidente infantil que le causó lesiones cerebrales, su comportamiento se volvió cada vez más violento. Durante su adolescencia, desarrolló una peligrosa fascinación por asesinos seriales, especialmente Andrei Chikatilo, conocido como “el carnicero de Rostov”.
A pesar del horror causado por sus crímenes, Pichushkin no mostró arrepentimiento. En 2007 fue condenado a cadena perpetua, sin posibilidad de pena de muerte debido a la moratoria vigente en Rusia desde su ingreso al Consejo de Europa en 1996. Un tribunal también ordenó su sometimiento a tratamiento psiquiátrico forzoso, aunque se determinó que estaba en pleno uso de sus facultades mentales al momento de cometer los crímenes.
Actualmente, se encuentra recluido en una prisión de alta seguridad en el Ártico ruso, la misma donde falleció el opositor Alexéi Navalny en febrero del año pasado. La posibilidad de que nuevos asesinatos sean confirmados reaviva la memoria de una serie de crímenes que por más de una década sembraron el terror en Moscú y desafiaron a las autoridades.